SLA vs. XLA: qué aporta un enfoque centrado en la experiencia

Tradicionalmente, la gestión de servicios de TI (ITSM) se ha basado en gran medida en los Acuerdos de Nivel de Servicio (SLA), que regulan la relación entre el proveedor del servicio y el cliente. Sin embargo, este enfoque, basado en métricas como los tiempos de respuesta y de resolución, ya no siempre ofrece una visión completa de la calidad del servicio.

Ahora, los Acuerdos de Nivel de Experiencia (XLA), que sitúan la experiencia del cliente en el centro, están ganando protagonismo. La cuestión clave es la siguiente: un servicio puede percibirse como deficiente incluso cuando se han cumplido al 100 % los SLA establecidos.

Este artículo explica por qué.

SLA vs. XLA: qué aporta un enfoque centrado en la experiencia

¿Qué significa un SLA?

Un Acuerdo de Nivel de Servicio (Service Level Agreement, SLA) regula la relación entre el proveedor del servicio y su destinatario mediante una serie de derechos y obligaciones vinculantes, con posibles implicaciones jurídicas y económicas. Aunque originalmente surgió en el ámbito del ITSM, hoy en día también se utiliza en muchos otros sectores.

Los indicadores de rendimiento más importantes incluyen los siguientes:

  • Nivel de servicio
  • Grado de servicio
  • Horarios de servicio
  • Tiempos de respuesta
  • Latencia
  • Tasas de error
  • Tiempos de recuperación

Las métricas de ITSM también desempeñan un papel importante en este contexto, entre ellas el cumplimiento de los SLA (SLA compliance). Algunas de ellas pueden utilizarse directamente en los SLA.

¿Qué es un XLA?

Un Acuerdo de Nivel de Experiencia (Experience Level Agreement, XLA) es un concepto que no se centra únicamente en el cumplimiento formal del servicio, sino en la experiencia del usuario como uno de los principales indicadores de rendimiento. En lugar de definir exclusivamente niveles de servicio técnicos, establece qué experiencia se espera ofrecer.

A diferencia de un SLA, un XLA también incorpora aspectos cualitativos como la satisfacción, la percepción del servicio o la experiencia emocional, poniendo de relieve capacidades interpersonales como la empatía y la comprensión. Por ello, métricas como el Customer Satisfaction Score (CSAT) o el Net Promoter Score (NPS) desempeñan un papel fundamental.

Al mismo tiempo, los aspectos cuantitativos de un SLA pueden seguir siendo muy relevantes, ya que influyen en la experiencia global del servicio junto con los factores cualitativos. Por tanto, un XLA pretende ofrecer una visión más completa de la prestación del servicio al incorporar también la percepción del usuario.

Dicho de forma sencilla: una disponibilidad garantizada del servicio del 99,5 % puede seguir considerándose insuficiente si la interrupción se produce precisamente en un momento crítico para el usuario.

Contexto: Los Acuerdos de Nivel de Experiencia reflejan una concepción moderna de la prestación de servicios. Hoy en día, los usuarios tienen expectativas significativamente más altas sobre TI que hace solo unos años. Por eso, los enfoques basados únicamente en SLA pueden resultar insuficientes para entender si un servicio está respondiendo realmente a esas expectativas. En concreto, se necesita una visión más centrada en el usuario, cuyo impacto puede medirse mejor incorporando métricas de experiencia mediante los XLA.

Las diferencias entre los SLA y los XLA

Mientras que los SLA se centran en comprobar si un determinado servicio se ha prestado de acuerdo con unos niveles previamente establecidos, los XLA analizan cómo vive y percibe realmente ese servicio el usuario. Mientras que los SLA buscan garantizar que los proveedores cumplan sus compromisos, los XLA sitúan la perspectiva del usuario en primer plano.

La siguiente tabla resume las diferencias más importantes entre los SLA y los XLA:

Aunque un Acuerdo de Nivel de Experiencia puede incorporar aspectos y métricas de los Acuerdos de Nivel de Servicio, la perspectiva subyacente es fundamentalmente diferente. Se concede mucho más peso a la percepción del usuario —que a menudo es altamente subjetiva— que a las métricas objetivas de los SLA.

En un entorno tan técnico como el ITSM, esto puede parecer inicialmente poco habitual. Sin embargo, permite obtener una visión más amplia de la calidad real del servicio al incorporar directamente la perspectiva del usuario. Al final, no basta con saber si se han cumplido los indicadores: también importa cómo ha vivido el servicio la persona que lo utiliza.

Comparación: SLA vs. XLA

Podría parecer que los XLA son la evolución natural de los SLA tradicionales, ya que ofrecen una perspectiva más amplia sobre los procesos de servicio. Sin embargo, su naturaleza subjetiva también hace que resulte considerablemente más difícil establecer comparaciones plenamente objetivas.

En última instancia, la elección depende del caso de uso. En un entorno de TI tradicional, donde el cumplimiento de determinados tiempos de respuesta y resolución es más importante que ofrecer una experiencia de usuario excepcional, los SLA pueden seguir siendo perfectamente adecuados. Su principal ventaja reside en que se basan en datos fiables y, por tanto, ofrecen un alto grado de objetividad.

No obstante, aunque los XLA se apoyan en parte en indicadores basados en experiencias difíciles de cuantificar, aportan información que los SLA tradicionales no siempre pueden reflejar. No se limitan a ser métricas relevantes para los proveedores de servicios y los departamentos de TI, sino que constituyen un enfoque integral para medir y mejorar la experiencia del servicio.

De este modo, pueden crear vínculos más estrechos entre TI, atención al cliente y desarrollo de productos. Así, el ITSM deja de ser una disciplina centrada únicamente en sus propios procesos, métricas y criterios de evaluación para incorporar también la mejora continua de la experiencia de los usuarios de los servicios de TI.

La mejor estrategia consiste en combinar ambos enfoques para medir, comparar y mejorar continuamente tanto el rendimiento técnico como la experiencia del servicio. Los indicadores objetivos y cuantitativos, junto con los parámetros subjetivos y cualitativos, ofrecen una visión integral de los procesos de servicio que permite a las organizaciones tomar decisiones con mayor contexto.

Preguntas frecuentes

A continuación respondemos a algunas de las preguntas más frecuentes sobre SLA y XLA.

#1: ¿Por qué deberían las organizaciones ir más allá de los SLA?

Ninguna organización tiene por qué abandonar los SLA, ya que siguen proporcionando indicadores de rendimiento fiables y válidos que son esenciales para los acuerdos con los clientes y el cumplimiento de las obligaciones contractuales.

Sin embargo, alternativas o complementos como los Acuerdos de Nivel de Experiencia ofrecen una perspectiva mucho más completa al incorporar factores importantes que afectan directamente a la experiencia de los usuarios del servicio.

#2: ¿Qué ventajas ofrecen los XLA frente a los SLA?

En primer lugar, los XLA ayudan a desarrollar una comprensión mucho más profunda de los clientes y fomentan una mentalidad claramente orientada a sus necesidades, lo que en última instancia puede traducirse en una mayor satisfacción y fidelización.

Además, la perspectiva más amplia de los XLA favorece una colaboración más estrecha entre distintos departamentos, ya que las debilidades identificadas a menudo requieren estrategias y acciones conjuntas para resolverse.

El propio departamento de TI también se beneficia del trabajo con XLA, ya que participa de forma más activa en la mejora de la experiencia que la organización ofrece a sus usuarios y puede obtener un mayor reconocimiento, siempre que la implantación de los XLA se gestione de forma adecuada y esté orientada a resultados.

#3: ¿Cómo pueden implementarse los XLA en la práctica?

Existen marcos metodológicos, como el XLA 6P Framework, que sirven de guía para implantar un enfoque de servicio centrado en la experiencia. En el trabajo diario, adoptar la perspectiva del usuario ya supone un cambio importante: el objetivo deja de ser simplemente cerrar un ticket cuanto antes y pasa a ser resolver la necesidad de la mejor manera posible.

Por ejemplo, si surgen problemas con la integración del sistema de nóminas, un equipo que trabaja con un enfoque basado en XLA —utilizando métricas clave como el CSAT, el NPS o el análisis de sentimiento— revisa todo el proceso, se asegura de que todos los empleados reciban su salario a tiempo y contacta de forma proactiva con el cliente para confirmar que el problema se ha resuelto satisfactoriamente.

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